Paseo por Ayamonte II

¿... Por donde bajamos... por Galdames o por Tras las Campanas?
- ¡Qué tonterías dices... ! ¿No vamos a la iglesia? Pues lo mismo me da las Campanas que Galdames... lo que tú quieras.
-Entonces, bajaremos por la calle principal.., haber si tenemos suerte y nos encontramos con mi amigo Paco Barroso González "El Chulo", y segu­ro que nos dará un puñado de piño­nes...
-¡Espera! ¿Sabes lo que le pasó a tu amigo Paco en la Romería de la Cruz? -No sé... ¿qué le pasó?
-Dicen que... bueno, ya tel loconta­ré.
-Dejamos eso y entremos en la Plaza del Salvador, por la calle Socorro. ¡Mira que jardín tan precioso tiene la casa de Manolo Ramos! Para que aprendas, tú tienes un buen patio, en el que una sola abeja se moriría de hambre.
-No sé como aguanto tus majade­rías y tus simplezas... ¡Claro... no me había dado cuenta, esto es una indirec­ta.., una llamada de atención, tú lo que quieres es que todo el mundo se aficio­ne a las flores...! ¡Qué bajeza... con un amigo... !
-Dieguito, eres el ser más retorcido que hay encima de la tierra...
-¡Me cago en la leche, es que no se te puede decir la verdad, coño...! ¡ Y no me llames más Dieguito, porque me voy...!
-Está bien, haya paz... ¿Tú sabes los capítulos que tendré que escribir antes de llegar a la Ribera si seguirnos así?
Creo que, ahora que estamos empe­zando, tendríamos que llegar a un buen entendimiento, en bien de nosotros y de los sufridos lectores de Gaceta, para que esta especie de crónica que quere­mos hacer diga algo, despierte cierto interés, si no ahora el día de mañana... ¿Qué dices?
?
- No he hecho ninguna gestión para comprobar lo que dicen la gente sobre el campanario de esta iglesia, es ver­dad. Dicen que el antiguo, que como todos sabemos se derrumbó en 1.755, cuando el tremendo terremoto de Lis­boa, era de forma piramidal. ¿Tú sabes algo de ésto?
-Sé lo mismo que tú estás diciendo. Yo tampoco he investigado nada sobre esto. No obstante, creo que puede ser cierto.
Cuando este campanario se derrum­bó, la iglesia tendría unos doscientos cincuenta años de construida y casi todos los templos que se erigieron para conmemorar la última gran victoria sobre los árabes, sus torres termina­ban en forma cónica o piramidal. Después, con las nuevas ideas arqui­tectónicas del Renacimiento, se aplicó mucho el estilo bizantino en las igle­sias...
-Un momento, Diego. Tú has dicho que este templo fue construido para conmemorar la caída del islam en España. ¿Estás seguro de ello?
-Segurísimo. Esto fue aconsejado, o más bien decretado, por Doña Isabel y Don Fernando...
-¡Qué maravilla, Diego, que mara­villa! Por cosas como ésta vale la pena aguantarte.
-    ¡No empecemos ya!
- ¡No, Diego, perdóname! Es que yo soy un poco primitivo, y mi entu­siasmo también...
-¿Un poco...?
-   ¿Entramos?
-    Ya que estamos aquí...
- ¡Espera un momento! Demos la vuelta, porque me han dicho que por la parte de Tras las Campanas, están haciendo una obra en el edificio, vea­mos de qué se trata.
-¿Una obra me has dicho? Aquí no se ha hecho ninguna obra, simplemen­te han tapiado la puerta de entrada al Campo Santo, o lo es lo mismo al antiguo cementerio parroquial de la Villa.
-¡ Qué curioso! ¿Yeso es bueno o es malo?
- ¿Qué quieres decir con eso de si es bueno o malo?
- Hombre, quiero decir... que... pues...
-Escucha: ahí dentro están enterra­dos un montón de huesos que repre­sentan la historia de un par de siglos de la sinhistoria de este barrio. Y nada más. Tapiar la puerta de este cemente­rio ni es malo ni es bueno, es igual. No perdamos más tiempo y entremos.
- ¿Tú crees que estas columnas ce­derán algún día y se vendrá todo abajo?
- Hombre, algún día cederemos todos y todo, y acabaremos en el suelo. Pero en lo que se refiere a estas colum­nas, creo que no hay que preocuparse mientras que la pared resista la carga, y la resistirá durante un montón de años, porque es un muro de un espesor impresionante.
-Las viejas iglesias, aparte de su halo místico y su reconfortante paz, desprende un no se qué profundo e inexplicable. ¿Tú no sientes eso tam­bién?
-Claro que sí, todo el mundo, siente algo inexplicable cuando recorre el interior de un templo, sobre todo en esas horas que no se celebran oficios y el recinto se encuentra totalmente desocupado.
Las catedrales, han sido objeto de estudios muy minuciosos, por muchos especialistas en lo que pudiéramos llamar Ciencias Herméticas, estos señores afirman que en su interior, y hasta en la misma composición de su estructura, se esconden secretos im­portantísimos que hasta la fecha no han podido ser descubiertos.
-Sí, yo creo también, igual que esos estudiosos, que las iglesias, aparte de lo estrictamente religioso, conservan algún oculto misterio. ¿Te has dado cuenta que cuando se está aquí dentro piensas que tú no eres un producto específicamente natural; que tienes algo más que la Naturaleza no ha podido aportar?
-Llevas razón. Pero aquí debemos de cortar nuestro filosófico momento, porque, y con mucha razón decías antes, cuando lleguemos a la Ribera tendre­mos más de cien años.
Cuando de nuevo estuvimos en la explanada del solar y el sol de la media mañana de este principio de verano cigarrera nos dio en la cara, volvimos a nuestras realidades de dos y dos son cuatro...
No le pregunto a Diego por donde empezaremos a bajar, y me dirijo hacia el pequeño brasil de Boas Moreno, para darle los buenos días a mi amigo David, que se encuentra sentado con su señora en la misma entrada del portal.